El estado de la LIJ

Primero fue sólido.

Los pioneros del campo de la literatura infantil amasaron el barro queriendo fijar su forma. Tan importante era que el contenido encajara perfectamente en el molde y obtener control del sentido.

Afortunadamente, antes de que lograra endurecerse, autores como Walsh, Devetach, Montes, Cabal echaron tanta agua que la LIJ se convirtió en río, el río en delta, y sus brazos alcanzaron todo el territorio de la infancia. Convertida en líquido, tomó tantas formas diferentes como propuestas aparecieron: escritores, académicos, diversos actores tuvieron la oportunidad de orientar el rumbo de su cauce.

Sin embargo fue tanta la agitación, que cada participante (docente, bibliotecario, promotor, librero, editor) se sintió llevado a su propia vibración. Cada molécula hoy vibra en múltiples dimensiones. Como en el gas, cada uno comparte encuentros con otros, pero sin cosificarse en un objeto.

Para aquellos que desearían el ejercicio de un poder claro, el anquilosamiento del dogma, hoy ha ganado el caos.

La propuesta es mantenernos vibrando, convocando a otros, contagiando. Ya no es cuestión de esperar que otros decidan, cada uno de nosotros puede hacer la diferencia.

Laura Demidovich y Valeria Sorín
Directoras Cultura LIJ
(Editorial publicado en el número 8 de Cultura LIJ)

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